Historia de Salud sin Dogmas

Hola, me llamo Marcelo Monte y decidí crear este blog con el objetivo de divulgar información útil así como derribar distintos mitos instalados en el área de la salud.

De niño fui diagnosticado con asma. Padecí madrugadas saliendo a Emergencias con mis padres por uno mis tantos ataques. He pasado por todos los tratamientos típicos para esta enfermedad: años con vacunas antialérgicas, inhaladores, inyecciones de corticosteroides contra crisis intensas, nebulizaciones y hasta ¡curanderos!  

Los médicos me habían prohibido realizar actividad física. Durante un tiempo me tocaba ir a las clases de Educación Física en la escuela con la ropa adecuada para hacer la actividad, pero debía sentarme a mirar a los demás mientras se divertían.

A consecuencia de esto y de seguir las recomendaciones oficiales sobre alimentación en la década del 90, había aumentado mucho de peso. Sí, era uno de los gorditos de mi curso.

Ya a partir de los 11-12 años la frecuencia de mis ataques había bajado bastante y empecé a realizar deportes con más continuidad (¡al fin podía divertirme con mis amigos!). Pero igualmente seguía con sobrepeso.

Durante mi adolescencia hacía las dietas recomendadas, las rutinas típicas de gimnasio y conseguía ponerme en una forma medianamente aceptable. Pero con algún descuido (fiestas de fin de año o vacaciones) todo volvía atrás. Eran muchos meses de esfuerzo para que en 1 o 2 semanas todo se arruinara. No valía la pena. Así, con estos constantes vaivenes, transcurrieron mis años universitarios. Siempre investigaba sobre nutrición y tipos de entrenamiento con la esperanza de encontrar algún método mágico, definitivo.

Esa búsqueda constante me llevó a descubrir el concepto de “alimentación paleo” y el entrenamiento sin las clásicas máquinas de gimnasio sino con calistenia y pesos libres. El cambio fue total: me sentí más ágil y fuerte, pude perder grasa y ganar músculo, pero sobretodo, no experimenté ese frustrante efecto rebote que solía hacerme perder la motivación. Pero más allá del cambio físico, empezé a valorar mucho más el hecho de estar sano. 

Pienso que la salud es lo más importante. Algunos plantean que lo maś importante es la familia y los amigos, y estoy de acuerdo, pero ¿podés disfrutar de tu familia o amigos si no estás sano?, ¿podés hacer lo que te apasiona si no estás sano?, ¿podés trabajar por tus objetivos sin estar sano? Primero es tu salud. Si estás bien de salud, podrás disfrutar de todo lo que te rodea y eso genera felicidad.

Existe bastante gente que anhela tener una mejor salud pero hace poco por lograrlo pensando que es mayormente suerte (escucho muchas veces “me agarró X enfermedad, qué mala suerte”).

Si bien el azar, más precisamente, la predisposición genética de cada uno influye en la probabilidad de padecer ciertas patologías, hay mucho que podemos hacer para gozar de una mejor salud. Y ese “mucho” son simplemente una serie de buenos hábitos. Hábitos principalmente alimentarios, de actividad física y psicológicos.

¿Hay que comer menos grasas y más proteínas?, ¿salir a correr 4 veces por semana es lo mejor para tu corazón?, ¿qué es la dieta paleo?, ¿hacer yoga mejora tu capacidad de atención y memoria?

Seguí los posts de Salud sin Dogmas y descubramos, a través del análisis de la evidencia científica, qué es lo mejor que podés hacer por tu salud y la de las personas importantes en tu vida.    

Resumen: 

Soy autor y fundador del blog Salud sin Dogmas. Nací en Posadas, una ciudad en el noreste de Argentina, capital de la Provincia de Misiones.

Siempre me interesó la salud y el deporte (quizás porque de chico no pude disfrutarlos al máximo) por eso decidí capacitarme tanto formalmente como por mi cuenta.

En 2011 me gradué como Licenciado en Genética por la Universidad Nacional de Misiones.

En 2015 me recibí de Profesor en Preparación Física y Personal Trainer por el IPEF, Mar del Plata.

En 2018 me gradué como Instructor de Fitness por el Australian College of Sports and Fitness, sede Brisbane, Australia.

Mi principal motivación para crear este blog es poder difundir información útil, basada en mi experiencia personal y respaldada por evidencia científica, acerca de hábitos para mejorar la salud.

Sobre esta temática, lamentablemente, hay muchos mitos establecidos por: a) el poder mediático de unas cuantas empresas que tienen como único interés lucrar sin preocuparse por tu salud y b) por unos cuantos profesionales sesgados (y otros con buenas intenciones, pero desinformados).  

Por lo tanto, será una batalla difícil de llevar, pero como una vez escuché, “lo imposible cuesta un poco más, derrotados son sólo aquellos que bajan los brazos”.